Entro para aclarar que, en mi opinión, el amigo Trump en este caso no es culpable de nada.
Toda la responsabilidad es de ese monigote felador de los poderosos llamado Infantino, cuya cabeza ya debería estar rodando por los pasillos de la FIFA.
Debería dimitir o ser dimitido y debería ser investigado y, con toda probabilidad juzgado.
Y el siguiente presidente, lo primero que debería hacer, es quitarle y anular todos los derechos o recompensas que supongan, el puto premio de mierda ese del FIFA por la Paz.