Qué vergüenza me daría ser periodista y quedar así de mal.
Pero supongo que yo seré medianamente normal y por eso me la daría.
Está clase de sujetos no tienen el más mínimo código ético. Y no sólo este individuo, sino la inmensa mayoría, salvo contadísimas y honrosísimas excepciones.
Por lo que respecta a Unai, grande y majestuoso, una vez más.