Con él me pasó una de esas cosas habituales que suelen pasar cuando comentas cómo va el partido con los de tu entorno en San Mamés. Y es que, un minuto antes de su gran error, dije: «Me está gustando Areso, no se parece en nada al Areso de la pasada temporada». Como es lógico, cuando cometes un fallo tan impropio, al final el error tapa todo lo bueno que habías hecho previamente; pero, pasados unos días, creo que bien podríamos separar el despiste y valorar el resto del partido que hizo Areso: a mí me gustó bastante.
Lo positivo es que el fallo fue uno de esos errores groseros, absolutamente increíble, de patio de colegio. Es decir, no fue una mala actuación en la que Areso venía acumulando fallos a lo largo del partido y se mascaba la tragedia; nada más lejos: el jugador estaba sacando adelante uno de sus mejores partidos desde que llegó al Athletic hasta que la lió parda. Por todo ello, yo soy optimista: el error es grave, pero es un hecho aislado, fruto de una acción que cuesta trabajo entender cómo se pudo hacer, pero en ningún caso por verse constantemente superado y fuera de lugar.
Como conclusión: confío en que Areso va a hacer una buena temporada y hacernos olvidar la pasada; creo que la llegada de Terzic le puede favorecer. En cuanto al fallo, lo veo más como algo aislado, una jugada desgraciada, algo que es relativamente sencillo que no vuelva a suceder.