Es el partido clave. Recuerdo que al comienzo de la temporada 23/24, después de la decepción sufrida en la 22/23 —con un final de campaña en el que el equipo se hundió—, las expectativas eran nulas. Comenzamos la liga con una derrota en San Mamés ante el Real Madrid y, al finalizar ese encuentro, dije que ese año habría que buscar a tres equipos peores; la decepción se palpaba en un entorno athleticzale que vaticinaba un año muy complicado.
Tras perder frente al Madrid, el siguiente compromiso era dificilísimo: jugábamos contra Osasuna en El Sadar, un rival que se había clasificado para Europa y que nos había eliminado en las semifinales de la Copa. En Iruña nos tenían, como siempre, unas ganas enormes y, al final, cuando todos nos poníamos en lo peor, el Athletic se acabó llevando la victoria. Fueron los primeros tres puntos de una temporada que ya ha quedado grabada en la historia, como todos recordamos.
Pues el partido de Balaídos tiene ciertas similitudes.