Reydekopas Por desgracia también queda demostrado que en cuanto tiene una oferta se marchan...
No todas. Aunque se marchen Oroz, Damaris, Zubieta o Nevado también tienes a Pinedo, Elexpuru, Amezaga o Nanclares que deciden permanecer aquí.
Un buen debate sería la dicotomía entre la exigencia de sentir los colores y la perspectiva de vivir de manera profesional de nuestras jugadoras. Verlo desde la perspectiva del fútbol masculino es un error porque las circunstancias son totalmente diferentes.
Como aficionado obviamente quiero que las mejores jugadoras se queden en el club porque es la manera en que se consiguen logros pero tampoco por ello puedo obviar que la carrera futbolística de una mujer no es la misma que la de un hombre, no sólo en el tema económico si no también en el tiempo que puedan ejercerlo. Tenemos muchos casos de jugadoras que se han retirado mucho antes de llegar a los 30 por el simple hecho de pensar en una vida laboral que es más estable que su propia carrera futbolística. A la cabeza me vienen casos como los de Joana Flaviano o Mariana Cerro.
Una manera de evitar esto es la de inflar salarios para que estas jugadoras decidan permanecer aquí pero ahí entramos en el debate de la viabilidad económica del equipo femenino, de quién pone el dinero para esto y la más que segura negativa de un gran sector de aficionados.
Lo que tengo claro es que sin el apoyo del aficionado, que actualmente no lo hay, es muy difícil que el club genere un entorno laboral interesante para que las jugadoras de nuestro club no tomen la decisión de continuar sus carreras fuera de Lezama.