Sí, 80 litros por metro cuadrado ($80\text{ l/m}2$) es una cantidad considerable, equivalente a 80 milímetros de agua acumulada. Para que te hagas una idea rápida, significa que en cada metro cuadrado cae el equivalente a algo más de 4 botes de fregona enteros de agua.
¿Es mucho? Depende del contexto (y tienes razón con Bilbo)
En el Botxo: Estás acostumbrado a que el sirimiri o los días de lluvia constante dejen registros altos a lo largo de todo el mes o de jornadas maratonianas, acumulando cifras respetables sin que se altere el ritmo de la ciudad. El clima cantábrico está urbanística y geológicamente preparado para llover de manera continua y abundante.
En el Mediterráneo (Levante): El problema allí no es tanto la cifra absoluta, sino cómo cae. En Valencia y su entorno las precipitaciones suelen ser de carácter torrencial. Acumular 80 litros por metro cuadrado en pocas horas (lo que activa avisos naranjas) significa que el agua cae con una intensidad bestial en muy poco tiempo.
¿Qué implica para el partido del Levante y el Athletic?
Con acumulaciones de ese tipo en pocas horas, los principales problemas no son solo que el césped se anegue y el balón no ruede —que también—, sino los riesgos asociados a nivel de seguridad ciudadana:
Colapso del alcantarillado: El sistema de drenaje mediterráneo a veces sufre colapsos puntuales con trombas de agua muy agresivas, provocando balsas peligrosas en los accesos a los estadios.
Movilidad y transporte: Las alertas por tormentas fuertes suelen ir acompañadas de restricciones o complicaciones en carreteras, metro y desplazamientos de las afueras hacia el campo.
Aunque en Bilbao veáis llover mucho más a lo largo de un año, la orografía y el diseño de las infraestructuras en el este peninsular hacen que 80 litros concentrados en poco tiempo enciendan todas las alarmas de Protección Civil mucho antes que en Euskadi.
A pesar de la alerta naranja y de que la cifra de más de 80 l/m² (con picos muy intensos por hora) obliga a tener los radares meteorológicos bajo lupa, no se contempla una suspensión preventiva de antemano.
Por ahora, el partido en el Ciutat de València sigue programado con total normalidad y LaLiga mantiene el horario. ¿Significa esto que no hay riesgo? Dependerá totalmente de la sincronización de las tormentas:
¿Cómo se actúa en estos casos? Los comités de competición, los clubes, los árbitros y los servicios de emergencia no suelen suspender un encuentro horas antes salvo que haya una alerta roja extrema o órdenes directas de Protección Civil por peligro inminente para la población.
El factor "momento exacto": Si los 80 litros caen repartidos a lo largo del día o dan una tregua a la hora del encuentro, el césped del Ciutat de València (que drena bien) aguantará. El problema real se daría si la tromba de agua más gorda coincide de pleno con la franja del partido o las horas previa de llegada de los aficionados, provocando anegamientos imposibles de evacuar a tiempo.
En resumen: serias posibilidades de suspensión preventiva no las hay, pero sí está bajo vigilancia estricta. Si el cielo decide descargar con furia ciega justo a la hora de saltar al campo, la última palabra la tendrá el colegiado sobre el césped viendo si el balón rueda o si hay riesgos de seguridad.