Durante la rueda de prensa sobre el balance de inicio de temporada del pasado jueves y ya dentro del turno de preguntas, hubo un periodista (no recuerdo de qué medio) que cuestionó a Jon Uriarte sobre el bajo número de jugadores bizkaitarras dentro del primer equipo del Athletic Club.
Uriarte habló, una vez más, sobre el sempiterno estudio que no termina de finalizar sobre las causas por la cuáles Bizkaia no consigue tener más jugadores profesionales comparado con las restantes provincias vascas que con menos población proporcionalmente obtienen más jugadores.
También volvió al manido comentario de la falta de espacios en el Gran Bilbao para que los niños jueguen en la calle y finalmente, aunque sólo los mencionó, nombró dos elementos como es el multi-deporte y un supuesto proyecto en estudio sobre la mejora de la psicomotricidad en la primeras etapas de la introducción al fútbol. Al menos parecía un rayo de esperanza que tuvieran esas consideraciones.
Pero terminado este aporte por parte del presidente, tomó la palabra Mikel González como director de fútbol del Athletic Club que es y restó toda importancia a la escasez de un mayor número de jugadores bizkaitarras en el profesionalismo dando una serie de datos, como por ejemplo quiénes son los jugadores con más partidos en el club, que no hacían más que reafirmar lo que se le estaba diciendo. Y no contento con la respuesta añadió que el simple hecho de que el jugador haya nacido y crecido futbolísticamente dentro de Bizkaia no genera obligatoriamente un apego al club dejando caer los casos de Kepa o de Íñigo o las chicas del femenino, eso sí sin decir nombres.
Todo esto me llevó a reflexionar sobre qué punto de importancia tiene el fútbol bizkaitarra, la matriz del club, dentro de la dirección deportiva. Creo, o eso espero, que son conscientes de que el Athletic Club aglutina todo el fútbol de Bizkaia (recordamos que la mayoría de clubes bizkaitarras son convenidos) y que no hay, ni creo que permitan, una alternativa a ese punto. Nadie más que ellos tienen el nivel de conocimiento técnico y la capacidad económica para poder desarrollar proyectos que puedan ayudar a los niños y niñas de Bizkaia a tener una oportunidad para llegar al profesionalismo dentro del mundo del fútbol.
Da a entender que si Araba, Gipuzkoa, Navarra, Iparralde o los casos cogidos con mil y una pinzas pueden seguir manteniendo el rendimiento deportivo, no importa absolutamente nada lo que se pueda hacer con Bizkaia.
No quiero meterme en debates ni "liarme la manta a la cabeza" sobre qué se puede hacer para ayudar a nuestros chavales. Ya estoy cansado de eso. Las soluciones son sencillas y no son económicas, tan difícil como llevar Lezama a todos los campos de Bizkaia.
Sinceramente esta intervención me ha generado una sensación de decepción y hastío que no había experimentado antes con el club.
Para terminar, a Mikel González y de igual manera que ha hecho él, con datos en la mano, me gustaría decirle que tenga siempre bien presente qué provincia es la que sostuvo, sostiene y sostendrá en capital social, es decir socios, a este club.