Para mí la carrera de Iker es decepcionante. Es decir, con 16 años cuando está a punto de debutar se le llamaba el “Messi español”. Le recuerdo un partido en Lasesarre que termina con 1-5 a favor del BA donde iba con la chorra al aire.
En su segundo partido con el Athletic nos dio el pase con aquel gol ante el Young Boys y justo después titular contra el Espanyol en el primer partido de liga. Recuerdo salir flipando de San Mamés, cogía el balón y era imposible quitárselo, regate, regate, la escondo, me voy de uno, de dos… solo a faltas conseguían pararle. Luego llegó el gol en Pucela para convertirse en el goleador más joven de la historia de la liga, y poco después se cargó a Marcelino en el Zaragoza con dos asistencias tremendas para ganar 0-2 en La Romareda. Aquella temporada aún así el titular habitual era Gabilondo lo cual levantaba su polémica. En el último partido de liga, en la despedida de Etxebe, le rompió la cadera a Manual Pablo y puso el balón en la escuadra. José Iragorri cantaba el bakalao preguntándole a Caparros dónde lo había tenido escondido todo el año.
La temporada siguiente Caparros decidió darle la titularidad y aunque le costó arrancar, su segunda vuelta fue tremenda. Recuerdo un 3-0 ante el Sporting (el debut de Urko Vera) donde hizo lo que quiso.
La temporada siguiente, si tercera en el primer equipo y con apenas 19 años prometía bien. El 442 de Caparros basado en el balonazo a Llorente y las carreras de Toquero no era el mejor sistema para hacer brillar a Muniain que jugaba pegado a la banda izquierda y con obligaciones defensivas.
Llegaba Bielsa, juego combinativo, por abajo, vertical, ofensivo… y su temporada fue brillante. Jugaba, combinaba, generaba ocasiones sin parar, se asociaba en cualquier lado del campo, debut internacional con Del Bosque… y fue el único al que no le temblaron las piernas en Bucarest. Definitivamente teníamos un crack para la próxima década… y todo se torció.
Espantada de Javi Martínez, Llorente con la mente en otra parte, Amorebieta saliendo, líos extradeportivos… solo quedaba agarrarse a Muniain pero la situación le superó. Dijo Bielsa que era un jugador muy emocional y que todo lo de alrededor le había influido demasiado. Recuerdo un partido ante el Granada fundamental para evitar el descenso y saliendo desde el banquillo y jugando con uno menos se dedicó a ir andando por el campo de mala manera…
Pero seguía siendo joven y recuperable. Llegó Valverde y dio normalidad al equipo. 4231 con Muniain en la izquierda y Herrera cerquita de él. Se entendían de maravilla y aquel equipo de champions league era una apisonadora. Aún así Iker tampoco destacaba como el crack del equipo ni brillaba como dos temporadas atrás. Su rendimiento era bueno pero quedaba camuflado ante el buen nivel de los Susaeta, Iturraspe, el propio Herrera… y un tal Ibai Gómez que durante un tramo de la temporada metía todo lo que tocaba, y si no la metía, era una asistencia. Tras ganar en el Sadar por 1-5 con un par de goles de Ibai y en medio de las negociaciones para renovar el contrato de Iker, Valverde se levantaba en rueda de prensa avisando “lo que nos da Muniain es impagable en este equipo”.
Finalmente champions, renovación… y otra vez palo. Herrera se da el piro y la champions se nos atraganta en un grupo muy asequible con aquella ridícula derrota en Borisov. Valverde prueba a Beñat en la mediapunta, a Viguera, aparecen Aketxe y Unai López desde el filial… pero solo remontamos el vuelo cuando Muniain es colocado en la mediapunta. Iñaki Williams sube y se adapta a la banda izquierda e Iraola como interior derecho. En ese momento para mí Muniain da uno de los mejores rendimientos de su carrera. Jugábamos a lo que él quería y el equipo se dispara hacia arriba hasta que en el Pizjuan se rompe la rodilla por primera vez. Se pierde la final de copa y la victoria de la Supercopa en el Camp Nou. Vuelve un año después de su lesión y las vueltas siempre son complicadas. Un mal pase a Iago Herrerin (y un gol en fuera de juego) nos dejan con 1-2 ante el Sevilla en cuartos de EL. El resto no sigo porque supongo que aún nos acordamos todos del mano a mano de Susaeta en la prórroga y el penalti de Beñat… La temporada de Muniain a nivel individual es floja como se podía esperar, una temporada de recuperación.
Y con esas llegamos a la última temporada de Valverde. La mediapunta la ocupa Raúl García y eso es indiscutible, Aduriz es el crack del equipo y la competencia con Iñaki y Susaeta en las bandas es dura. Su temporada es buena, pero no de crack, la lesión le ha limitado en su fútbol y porque no decirlo, el fútbol de Valverde potencia más otros jugadores. Aunque el equipo acaba el puestos europeos, se notan ciertos signos de desgaste en una plantilla que ganaba mas por empuje y calidad ofensiva que por juego.
Llega Ziganda y Muniain parece que quiere volver a ser aquella estrella que apuntaba en sus inicios. La lesión está superadisima, volvemos a ver ese Iker que la pide, que regatea, que conduce, rápido… pero el equipo es un puto desastre y tras un esfuerzo brutal en un nefasto partido ante el Zorya, Se vuelve a romper. Adiós a la temporada de nuevo.
A estas alturas ya todos hemos asumido que Iker no será el crack mundial que esperábamos cuando subió al primer equipo. Son ya 9 temporadas en el primer equipo y por h o por b, siempre hay algo que le impide dar ese paso.
Y aun así, con Berizzo se echa el equipo encima. Sale y llega Garitano con el equipo en descenso. La propuesta de Gaizka es clara desde el inicio, Aduriz y Raúl en punta y dos centradores en las bandas para poner balones sin parar; Córdoba y Susaeta. Su propuesta es la antítesis de Iker. Y los dos primeros se lesionan y no le queda más remedio que poner a Iker de MP y a Iñaki de 9. Y el equipo sale del descenso y nueva Iker vuelve a dar uno de los mejores niveles de su carrera… hasta que se recupera Raúl y Muniain es desplazado de nuevo a la banda. A partir de ahí comienza una epidemia de tortícolis en el Athletic. Garitano odia el balón, el fútbol y la felicidad. Coloca a Muniain pegado a la banda derecha vete tú a saber por qué, pues Iker no es un jugador de llegar a línea de fondo a centrar y tampoco de meterse hacia dentro, hacia su pierna mala, y sin compañeros con los que asociarse. Y más vale tarde que nunca, Garitano es cesado y llega Marcelino a mitad de temporada, y en su rueda de prensa avisa, que si, que en Valencia jugaba con 442, pero que eso es flexible y un jugador jugaba pegado a la banda y otro con mucha libertad. Y eso jugador que va a partir de una banda para jugar con libertad es Muniain. Y Muniain es feliz y todos somos felices porque Iker parece el Iker de cuando tenía 16 años otra vez. Ha perdido velocidad, pero es el líder del equipo. Gana la Supercopa manejando al equipo y nos encaminamos a otra final de copa, pero un HDLGP del Levante se mete un rodillazo sin venir a cuento en los instantes finales de las semis y aunque no hubo parte médico, allí se acabó la temporada de Muniain. Llevaba dos meses que parecía el putisimo David Beckham a balón parado y desde ese día no volvió a sacar un balón parado en lo que restaba de temporada. Desaparecido en la final de copa ante RSOC y cojeando ante el palancas.
La siguiente temporada es muy buena a nivel individual con una actuación estelar ante el palancas en copa, pero al equipo le falta dar el paso definitivo para entrar en la final de copa e ir a Europa vía liga.
Llega Valverde y aquí iba a comenzar el principio del fin para Muniain. Comienza jugando con un 433 con un centro del campo formado por Vesga, Muniain y Sancet y aunque a nivel ofensivo el equipo funciona, ante equipos más fuertes puede sufrir, y poco a poco Iker va visitando el banquillo a costa de Dani García (pufff), porque a estas alturas Oihan ya es indiscutible en la media punta.
Y la siguiente temporada Muniain ya tiene un papel muy secundario. Llama la atención que no jugará ni un minuto en aquella eliminatoria contra el palancas, aquella del vuelo de Iñaki, donde fue titular Adu Ares o participaron Unai Gómez o Jaureguizar como refresco. Y tampoco juega un minuto en las semis ante el Atlético. Fisicamrnte, supongo que lejos de lo que el sistema de Valverde exige, y mentalmente quizás también en difícil mantener la motivación cuando llevas quince temporadas en el primer equipo. Aún así, se comporta como un capitán de diez y cuando no juega es el primero en celebrar los existos de sus compañeros, una rara avis si vemos los comportamientos de algunos capitanes que hay por ahí… (lo de Ronaldo abandonando la concentración el otro día…)
Penalti, gol, copa y gabarra. Una leyenda del Athletic… pero que pena.