Lo de ayer de Munuera fue un desastre, es algo que vengo viendo y denunciando en San mamés con bastante frecuencia, obviamente, siendo el Barcelona el rival, ayer se pudo ver con mayor claridad.
Muchos nos quedamos con la roja perdonada a Cubarsi, está jugada va a focalizar el debate sobre el arbitraje de ayer porque es la más relevante, algunos dirán que es roja y otros que es amarilla, de lo que no cabe duda es que si hubiese sucedido al revés, es decir, es Dani Vivian quien derriba a Lamine, no tengo la menor duda de que el Athletic acaba el partido con diez.
Pero para mi esa jugada es lo de menos. Lo más relevante en este tipo de partidos y, suele ser muy habitual, es la vara de medir que pone el árbitro desde el minuto uno, absolutamente permisivo con el Barcelona y sancionando con falta el mínimo roce que comete un jugador del Athletic, esto, a lo largo de noventa minutos, es una ventaja enorme que se le está dando a un equipo y eso es lo que hizo Munuera favoreciendo al Barcelona y perjudicando al Athletic
Para muchos, una falta rigurosa o prácticamente inexistente en el centro de campo no debe ser motivo de queja porque por lo general de ella inmediatamente no se deriva una situación de evidente riesgo de gol, pero lo que no se valora es que si esa doble vara de medir nos lleva a impedir que la presión de un equipo surta efecto porque está siendo machaconamente sancionada con falta, mientras que al otro equipo s ele permite que esa misma presión se salde con robo de balón, eso repetido en varias acciones y a lo largo de un partido ya está generando un perjuicio importante para unos y un beneficio para otros. Por no decir que el equipo que normalmente percibe esta circunstancia y se sabe beneficiado, empieza a hacer uso de la táctica de dejarse caer al suelo como recurso para recuperar la posesión, esto repetido numerosas veces a lo largo del partido genera una situación injusta hacia el equipo perjudicado por esa doble vara de medir y un beneficio también injusto para el que tiene la suerte de recibir el trato de favor.
Insisto en que muchas veces ponemos el foco en una jugada en concreto y obviamos lo que a mi juicio es lo más importante y lo que más puede favorecer y perjudicar, que es la actuación y el comportamiento del árbitro a lo largo de los noventa minutos.