Arratsaldeon, Nagusi eta gainontzeko forokideak
Antes de nada, agradecer la amable invitación a participar en este foro. No supe de su existencia hasta hace un mes, a decir verdad. Me ha encantado recibir un mensaje para que me anime a formar parte del mismo y que me diera de alta. Y aquí estoy. Espero que sea para bien. Eskerrik asko.
Aurrera Athletic. Un nombre ideal para un foro de aficionados del Athletic Club.
Quizás fuera eso y solo eso lo que gritó Jose Mari Belauste en Amberes. Esa era su costumbre. Siempre arengaba a sus compañeros con ese lema. "Aurrera". Algunos de los testigos de la mítica y tan repetida anécdota, aquella que afirmaba que gritó algo así como "A mí el pelotón, Sabino, que los arroyo", no la corroboraron. Según ellos, solamente dijo lo mismo de siempre; "Aurrera". De hecho, muchos de sus compañeros en la selección lo eran también en su equipo.
Lo mismo da. Yo, en este caso, me uno a ese grito y a este foro. Zorionak, eta Aurrera!
Mi aitite me habló mucho de uno de los hermanos Belauste. Del citado Jose Mari. Incluso estuvo a su lado cuando, tras chocar con uno de los hermanos Arrate, en un bronco partido, se vio envuelto en aquella invasión de campo en el Viejo Atotxa.
Pitxitxi había recibido unas cuantas duras entradas ("Arrate, me has matado" se lamentaba, tirado en el cesped) y Jose Mari le respondió. Primeramente bailando el aurresku tras marcar su compañero un gol y después, chocando contra el mismo, como si fueran dos locomotoras a pleno rendimiento.
La bronca se extendió de las gradas al propio césped y mi aitite, un jovenzuelo que estaba en Donostia haciendo la mili, no supo mantenerse al margen, saltó y allí se mantuvo, temeroso de recibir algún leñazo, hasta que fue apercibido por un mando que le recriminó su presencia en esa batalla.
En honor a Jose Mari, el refugiado que paradójicamente se convirtió en imagen y leyenda de la denominada "Furia", he adoptado su nombre, al igual que lo hice cuando hace muchos años debuté en otro foro rojiblanco.
También he elegido a Pitarque, otro contemporáneo de mi aitite (solamente le llevaba un año), al que también tuvo el gusto de conocer. Un personaje total y absolutamente antagónico al anterior. Un hombre sobre el cual también se han contado muchas leyendas.
Las hay ciertas y las hay que no lo son, como ocurre con todo aquel que se hace famoso y popular. Lo cierto es que supo ingeniárselas para serlo, para que se le tuviera en cuenta y para transcender a su desaparición natural, gracias a su picardía, su sorna y su afán de vivir, existir, subsirtir y resistir.
Hijo de un aragonés y de una alavesa, que supieron adaptarse a la ciudad y a sus costumbres. Bilbaínos de pro, al fin y al cabo. Una familia más que, por arte de uno de sus seis hijos, todavía perdura en la memoria.
Al fin y al cabo, eso somos. Los descendientes de todos aquellos que vieron nacer al Athletic Club. Que lo arroparon, lo quisieron, lo animaron y lo llevaron a ser lo que hoy en día es, cada uno desde su condición, su modo de vida, su ideología y su necesidad de adaptarse a las circunstancias que la misma les deparase.
Eso es, entre otras cosas el Athletic Club para mí. La institución con origen en Bilbao y en Bizkaia más querida y apoyada dentro y fuera de Euskal Herria.
Mi aitite me inculcó esta pasión, que adopté con mucho gusto y que, con mayor o menor fortuna, he llevado siempre con satisfacción y orgullo. Desapareceré, como cualquier mortal, pero ahí seguirá el Athletic Club que, tal y como nos enseñaron, hemos intentado legar a nuestros hijos, parejas, amigos y conocidos.
Lo dicho. Aurrera Athletic!
Hago mío ese lema, simplemente como uno más, permitiéndome la licencia de adaptar los dos nicks que he tenido a gala utilizar desde que escribí por primera vez en un foro del Athletic Club. Jose María Belaustegigoitia Landaluze, eta Jose Luis Pitarque (López de) Arkaute.