Ayer todos nos centramos en la noticia en sí: Valverde no seguirá. Hoy podemos ir más allá y supongo que muchos nos preguntamos por qué el club ha decidido hacer oficial que no continuará. Podían haber esperado al final de la temporada; lo podían haber hecho cuando solo faltara una o dos jornadas, pero han decidido comunicarlo cuando aún falta un cuarto de campeonato, diez partidos, que para muchos son el momento clave de la temporada. Acordémonos de lo que decía Luis Aragonés.
Para el Athletic, este año los diez últimos partidos se han convertido, sin duda, en el momento clave de la temporada porque, a pesar de las continuas decepciones que nos venimos llevando, el equipo sigue con opciones a falta de diez partidos y, previsiblemente, esta campaña ocho equipos de LaLiga irán a competición europea.
Con el objetivo que queda de la temporada que, si bien puede no ser el más ilusionante, sin duda es el más importante, creo que en la comunicación oficial del adiós de Ernesto Valverde hay una parte importante de estrategia a la hora de medir los tiempos. Pienso que, con esta decisión y con el hecho de hacerlo público, el equipo y el cuerpo técnico pueden, por un lado, quitarse una carga de presión y motivarse para ofrecer a Ernesto la salida que, sin duda, se merece; por otro lado, se apacigua la presión de la afición y de los medios críticos con el entrenador, a quien principalmente culpan por la mala temporada, y se evitan especulaciones que podrían afectar al equipo durante este último tramo.
Del mismo modo que he criticado lo que me parecía cierta inoperancia de la directiva ante la decepcionante campaña que está haciendo el Athletic, creo que ahora acierta y realiza un movimiento inteligente. Veremos si da buen resultado.