Siempre lo he dicho, Iñigo tiene vocación de "mandamás", ya en el Athletic se le veía en el campo siempre hanlando y dando órdenes a sus compañeros, es decir, trataba de ayudarlos, jugaba de centrocampista y no sé por qué, le costaba "buscar su sitio en el campo", aunque al final lo encontraba.