Hay varias cosas sobre las que me gustaría opinar.
Tenemos por costumbre, cuando se ataja un penalti, centrarnos más en el fallo del lanzador que en el acierto del portero. Aparentemente, si solo nos fijamos en el tiro, podríamos deducir que es un mal disparo; pero no está de más analizar los condicionantes que han llevado a que, efectivamente, todo un especialista como Budimir realice una ejecución tan deficiente.
Unai Simón tiene mucha culpa de lo que pasa. Cuando alguien que no es un experto lanza un penalti, suele saber qué va a hacer antes de iniciar la carrera; pero cuando lo lanza un especialista, como en este caso, entran en juego más factores. En este penalti se produce un duelo: Unai aguanta perfectamente y hace un gesto que indica al delantero que se va a lanzar a su izquierda, lo que lleva a Budimir a pensar que ya le ha engañado y a tirar hacia la derecha del portero. Como podemos ver, en ese duelo sale ganador Unai. Digo esto porque me gustaría poner en valor ese mérito, ya que el fallo no es solo producto de un mal disparo.
Por otro lado, menos mal que la gran intervención de Unai deja el balón lo suficientemente cerca como para adelantarse rápidamente a los jugadores de Osasuna, que llegaban claramente con ventaja al rechace. Esto me parece inadmisible y no es la primera vez que sucede: recuerdo el penalti que Unai le paró a Muriqi en Son Moix, donde ocurrió lo mismo, aunque en aquella ocasión acabó en gol. No entiendo qué hacen Iñaki y Guru al borde del área como meros observadores de la jugada.
Dejo vídeo.