Se empieza a hablar de los posibles cambios de cara a la próxima campaña y, supongo, que pasará a ser el tema central de conversación tan pronto como el equipo esté matemáticamente salvado; para los agonías (dicho desde el cariño), creo que falta poco para ello.
Parece que tenemos por costumbre, cuando hablamos de estos temas, comenzar a soltar nombres de posibles fichajes sobre la mesa. Sinceramente, pienso que este año esto es secundario; creo que vienen jugadores ilusionantes de cesiones exitosas, y eso ha sido lo más positivo de la presente campaña. Creo que próximamente será el momento de que quien corresponda se detenga a analizar los muchos errores que se han cometido a lo largo de esta temporada. Hay muchísimo trabajo por delante: hay que trabajar codo con codo con el próximo entrenador —parece claro que será Terzic— y, en mi opinión, donde hay que hacer una buena limpia es en el staff técnico. Necesitamos profesionales de primer nivel que trabajen en el día a día en Lezama, que impongan máxima exigencia y ambición a los jugadores.
Un equipo que ha quedado quinto y cuarto las dos pasadas temporadas, que ha ganado una Copa y ha sido semifinalista de una Europa League, es evidente que tiene nivel. Entiendo que es por ese Athletic —el de las dos temporadas anteriores a esta— por el que alguien como Terzic ha decidido venir a Bilbao teniendo otras ofertas. A nadie se le escapa que si este Athletic, que incluso ha sido reforzado en verano, hubiera hecho una campaña a la altura de las anteriores, este año repetíamos Champions.
Conclusión: tenemos un buen equipo, pero no podemos permitirnos malograrlo y echarlo a perder cometiendo los errores de esta temporada. No se puede permitir; sería imperdonable. Espero caras nuevas en Lezama.