Lo que demuestra la celebración de ayer es que el equipo lo estaba pasando muy mal. Esa celebración, cualquiera que haya hecho deporte y vivido situaciones semejantes lo sabe, es la clara imagen de liberar adrenalina, a veces incluso sucede de manera más potente cuando te enfrentas y dejas atrás una situación que genera estrés y temor que cuando consigues un éxito. El que no sepa esto es porque o no quiere entenderlo y se suman a la crítica fácil, que son la gran mayoría, o porque no tienen ni idea de como reaccionan las personas ante estas situaciones.
A todo lo anterior hay que sumar que Valverde sumaba 500 partidos, que el vestuario quería dedicarle la victoria y celebrarlo superando todos los fantasmas que han atenazado al equipo durante esta decepcionante campaña, porque el año que viene no va a seguir y lo de ayer fue ese momento especial de despedida que era impensable que se pudiera producir 20 minutos antes del final del partido.
El que no quiera entenderlo es porque no le da, o porque está más dispuesto a rebuscar cualquier cosa para criticar. En el Athletic sabemos que jornada tras jornada hay gente trabajando concienzudamente para buscar algo que echar en cara, criticar o a veces elevar a la categoría de escándalo incluso con editoriales en periódicos de provincias, es lo que tienen las obsesiones.