Acaba de publicar sus memorias y le han hecho una entrevista en la que también habla del Athletic. Al final se nota que es uno de los nuestros, exjugador y socio, y encima le viene de familia. Pongo las partes de la entrevista que son relativas al Athletic, si la queréis leer completa clic aquí.
XL. ¿Fue usted un niño que soñaba con ser futbolista?
L.F. Yo no supe que sería futbolista hasta que surgió una oportunidad y la aproveché. Practicaba baloncesto, pelota... Hasta debutar en Primera, de la mano de Iñaki Sáez, no empecé a darle forma a lo de ser profesional.
XL. ¿Qué importancia tuvo su padre en esa «oportunidad»?
L.F. A ver, yo me formé por mi cuenta: en el colegio, en la calle, partidos barrio contra barrio por las tardes y fines de semana, y a los 14 empecé a entrenar con el Haro Deportivo. Mi padre me llevó alguna vez a San Mamés y me transmitió el amor al Athletic. Gracias a que él era bilbaíno pude entrar en el club, a pesar de ser riojano. Él mismo me llevó a Lezama a hacer las pruebas en una de sus cortas estancias. Yo tenía 15 años y ya jugaba en el primer equipo del Haro, en Tercera División.
XL. ¿Cómo fue aquella prueba?
L.F. Me la hizo Piru Gainza, casi nada. Era un hombre que con verte andar ya sabía si valías. Un sabio. Me vio jugar y me dijo: «Tú te quedas».
De no haber entrado en el Athletic, ¿qué opciones laborales se habría planteado?
L.F. En Haro había dos posibilidades: las bodegas o el campo. Aunque mi familia tenía una tienda de ropa y a mí me gustaba la moda; igual ahí...
XL. ¿Fue en Bilbao donde forjó su forma de entender cómo se construye un equipo campeón?
L.F. Absolutamente. Ganamos dos Ligas, una Copa y una Supercopa, vivimos la explosión popular del millón de personas en las calles de Bilbao celebrando alrededor de la gabarra. Es un momento cumbre de mi vida. En esos años allí se forjó mi filosofía, que con la experiencia no ha hecho más que reforzarse.
XL. Pero su filosofía nada tiene que ver con el «por mis cojones» de Javier Clemente, entrenador de aquel Athletic campeón...
L.F. Tienes razón... a medias. Es cierto que las cosas con él se hacían «porque lo digo yo, y punto». Pero, al igual que yo, que entrené a los jugadores de esta selección cuando eran sub-19 y sub-21, Clemente nos conocía perfectamente a los jóvenes y supo encajarnos con los veteranos. Supo, sobre todo, convencernos; ser un líder al que seguir a muerte. El primer día de esa temporada nos soltó: «Este equipo va a ganar la Liga». Él nos dio lo que necesitábamos en aquel momento.
La selección, por cierto, no ha jugado en Euskadi desde 1967. ¿Le gustaría verla en San Mamés?
L.F. Me encantaría, más aún como técnico, pero no sé si lo veré. ¡Ojalá!
XL. ¿Entrenar fue su primera opción al retirarse?
L.F. Yo no pensaba seguir vinculado al fútbol. Me gustaba mucho la moda y me planteé ese camino. Mi hermana Ana llevaba la tienda familiar y, cuando iba a Madrid a la Pasarela Cibeles y otros eventos, yo la acompañaba. Hablábamos con gente del negocio, veíamos prendas. Llegué a plantearme ampliar el negocio a ropa de caballeros.
XL. ¿Cómo era visto un jugador al que le atrajera la moda?
L.F. La verdad es que todos éramos muy coquetos. Llevábamos ropa de marca y, cada uno a su manera, se intentaba vestir bien. Eso sí, ninguno habríamos posado en calzoncillos para salir en las paradas de autobús... [se ríe]. La sociedad, y con ella esa parte publicitaria del fútbol, ha cambiado mucho.
XL. Antes de Beckham había metrosexuales, solo que discretos…
L.F. Hombre, como Beckham nadie, pero después de ganar la Liga, en 1983, Miguel de Andrés y Fernando Tirapu, dos tipos guapísimos que eran, por cierto, mis compañeros de piso, hicieron un anuncio de abrigos de piel. Que había que atreverse, oye.
XL. ¿Qué lo alejó de la moda?
L.F. En realidad, no llegué a acercarme, porque no habían pasado quince días desde mi retiro y me llamó Íñigo Liceranzu para pedirme que entrenara al Getxo, en Tercera. Me enganché. Y hasta hoy.
XL. ¿Le sorprendió la precocidad de Lamine Yamal al asumir con naturalidad la responsabilidad en la Eurocopa a los 16 años?
L.F. Lamine impresiona, desde luego, pero Fidel Uriarte ya debutó en el Athletic con 16, ¡en 1960!