El fútbol ha cambiado mucho y el Madrid es un claro ejemplo de equipo que no ha sabido interpretar los cambios que se vienen sucediendo. Uno tiene la impresión de que viven instalados en una forma de organizar el equipo propia de hace más de quince años; el famoso Madrid de los Galácticos, con el que tanta turra dieron los medios hace tiempo, es hoy una idea obsoleta. La actualidad demanda crear equipos bien estructurados en todas sus líneas, con grandes jugadores que sepan jugar en equipo por encima de enormes habilidades individuales.
En otras épocas, un jugador como Mbappé hubiese sido la guinda de un proyecto; hoy es un enorme problema. Le veo cada vez más cerca de tomar rumbo a los países árabes, donde sin duda podrá firmar un contrato multimillonario mientras exhibe su, también sin duda, extraordinaria capacidad para jugar al fútbol en una liga menor.
El fútbol actual es más de los Kvaratskhelia, Vitinha, Musiala o Upamecano que del Mbappé de turno. Obviamente, no es que me importe en exceso que el Madrid se equivoque reiteradamente —vamos, que me la sopla—, pero me resulta interesante lo que está pasando.