Viendo como se nos da el BCN de un tiempo a esta parte, caso de clasificarnos para la final (que tal y como está el equipo a día hoy rozaría lo milagroso, que no lo imposible) la única opción es una final contra el Atlético. No porque el Atlético sea asequible (aunque le hemos ido ganando bastantes veces; no es un equipo que, fuera de los primeros años del Cholo, se nos dé mal) si no porque, por estilo de juego, el BCN si está en forma (y lo está), se le da fatal a nuestro juego de presión adelantada, defensa en el medio del campo, transiciones rápidas y tal.
Si encima estamos físicamente reguleros, rotos de arriba abajo con el goteo de lesiones y mentalmente pallá como consecuencia de todo pues imagínate. De momento hemos salvado esa bala. Porque si nos pillan ahora a doble partido, milagros a Lourdes. En menor medida, lo mismo con el Atlético.
La única posibilidad que veo contra la Real sería resistir como sea, ahora que seguimos tan mal, en el partido de ida para intentar llegar vivos a Anoeta y rezar para que dentro de un mes el equipo ande ya con otra chispa (que visto lo visto a lo largo de la temporada es mucho esperar pero vete a saber).
Dicho ésto, hay dos antecedentes similares en la 14-15 y 20-21 contra Espanyol y Levante respectivamente, que estaban mejor que nosotros, luchando ambos por Europa en ese momento con empates en la ida en San Mamés y logrando la clasificación en su campo en la vuelta. Sobretodo al Espanyol se le vio que le comía la presión. Pero lo dicho, mucho habrá que mejorar. A día de hoy ni siento ni padezco demasiado con todo ésto.
Ahora mismo, lo más importante es el Levante. Luego ya habrá tiempo de entrar en la esquizofrenia habitual de las grandes citas.