Escribo esto a colación de las últimas noticias que he leído sobre la lesión de Nico que, al parecer, por fechas no pondría en riesgo su participación en el Mundial. Tras conocer esta información, he leído multitud de mensajes que, fruto de un cabreo y una frustración comprensibles, decían que esperaban que Nico no fuera a la cita mundialista; pues bien, en este sentido, yo no puedo estar más en desacuerdo: quiero que vaya y que se salga, si puede ser igual que lo hizo en la pasada Eurocopa.
Quiero que así sea por varios motivos:
El principal es porque eso sería muy bueno para el Athletic. Quiero que Nico recupere el nivel que tuvo la temporada 23/24, cuando acabó siendo el MVP de la final de la Eurocopa y uno de los candidatos al Balón de Oro. Quiero que lo haga defendiendo al Athletic, que volvamos a disfrutar de él y que sus mejores momentos nos ayuden a alcanzar logros. Ojalá sea así; ese es mi deseo, lo admito.
Si yo fuera uno de los que creen que hay que vender a Nico, entonces este deseo sería aún mayor. No hay nada mejor que un éxito personal destacado con la selección —como el que logró el pasado verano— para que Nico vuelva a ser objeto de deseo de clubes millonarios capaces de hacer frente a la, ahora sí, elevada cláusula de rescisión que acordó el jugador.
Resumiendo: lo peor para el Athletic sería que un jugador por el que ha apostado a muy largo plazo, haciendo un gran esfuerzo económico, quede absolutamente depauperado; sería un problema a arrastrar durante muchos años. Por eso, al club le interesa que el jugador recupere atractivo y valor en el mercado, y nada mejor que un buen Mundial para ello. A partir de ahí, si esto sucede, ojalá tenga una larga y fructífera carrera en el Athletic y lo podamos disfrutar todos.