Hay que reconocer también que cesar a Sergio Francisco es sencillo y cesar a Valverde no lo es; el caso de Valverde sería más comparable con el de Alguacil la pasada temporada.
Si echamos la vista atrás, veremos que a finales del mes de diciembre, cuando la Real hace oficial el fichaje de Matarazzo, la reacción de su afición no fue muy entusiasta: era un entrenador cuyo principal mérito había sido ascender al Stuttgart. Se había hablado de la posibilidad de fichar a entrenadores que generaban más ilusión, como Rose o el propio Terzić, y al final el fichaje del americano les dejó bastante fríos. Pero, a la larga, se ha demostrado que ha sido un gran acierto.
Matarazzo ha dado al juego de la Real Sociedad orden, sentido, un estilo reconocible y competitividad; algo que ha sido suficiente para lograr lo que están logrando desde su llegada. De los partidos que le he visto a la Real, en ninguno de ellos —salvo en los dos de San Mamés, manda cojones— he visto a una Real netamente superior, ni siquiera jugando ante rivales claramente inferiores; pero cometen pocos errores y son eficaces. Todo ello, sumado a un viento favorable que ha hecho que la inmensa mayoría de las veces que han lanzado la moneda al aire les haya salido cara, les ha llevado al gran éxito logrado esta temporada.