Parece que ya se van aclarando las razones…
La FIFA exige una exención fiscal prácticamente total, tanto para el propio organismo como para sus proveedores y para determinadas personas que haya designado. Asimismo, las entidades locales responsables tiene que firmar un seguro por valor de 100 millones de dólares, a pesar de que el organismo se reserva la posibilidad exclusiva de rescindir el contrato firmado. La publicidad sobre el evento, por otro lado, debe correr a cargo de la sede local, aunque la FIFA podrá usar la marca de la ciudad durante ese periodo y tendrá la capacidad de vetar eventos culturales o deportivos en fechas cercanas a la celebración del Mundial (el organismo que gobierna el fútbol decidiría si celebrar el BBK Live o el Jazzaldia, por citar dos ejemplos).
O sea, la FIFA se forra y la Dipu pregunta que qué hay de lo suyo.