En mi casa a mi madre le dio por vestirnos según el color de pelo que teníamos cada uno.
La abuela, como tenía el pelo blanco, de arriba hasta las zapatillas, de blanco.
El abuelo tenía el pelo gris. Ropa de color gris.
Mi madre, que era morena, todo de negro.
Mi hermana, tirando a rubia, combinaba amarillos y beiges, la consentida.
Yo castaño, siempre de marrón.
Y mi padre, que era calvo, pues no salia.