Tres enfermeras murieron y fueron al cielo, donde San Pedro las recibió en las Puertas del Paraíso.
A la primera le preguntó: -¿Qué hiciste en la Tierra y por qué deberías ir al cielo?.
-Era enfermera en un hospital de un barrio marginal-, respondió ella.
-Muy noble-, dijo San Pedro. -Puedes entrar-.
A la siguiente le hizo la misma pregunta: -¿Y qué hacías en la Tierra?
-Era enfermera en un hospital misionero en África-, respondió ella.
-Qué conmovedor-, dijo San Pedro. -Tú también puedes entrar.
A continuación, se dirigió a la última enfermera, a quien preguntó: -Y tú, ¿qué hacías en la Tierra?.
Tras dudar un momento, ella explicó: -Solo era enfermera en el Igualatorio.
San Pedro reflexionó un momento y luego dijo: -De acuerdo, tú también puedes entrar.
-¡Uf!-, exclamó la enfermera. -Por un momento pensé que no me ibas a dejar entrar.
-Claro que puedes entrar-, dijo San Pedro, -pero solo puedes quedarte tres días-.